Son weás que pasan… pero que deberían pasar 10 años después de que uno se va de la U, y regresa en algún día futuro al Barrio Universitario a toparse que ya no existe nada de lo que dejó. Pero no de un mes a otro poh weón!! ¿Cuando fue la última vez que estuvimos en el Carmo?… ya no lo recuerdo, pero sin duda hoy fue chocante darme cuenta, que nuestro querido antro, el Carmobar había desaparecido de la rústica Avenida Vergara, para ahora en su reemplazo encontrarse un remodelado “Señor Monkey” (que chucha es esa webada por favor!!).
El carmo era un lugar especial, era el parche perfecto para el Bar Rockero que nunca ha existido en Vergara. No soy de ir a “Antros Rockeros” como el Bar de René, los Chinos y esas weás, no es un ambiente que me atraiga, pero el Carmo dentro de su piantería, era el lugar de escape justamente pa’ los que no nos interesaba estar escuchando el tuca tuca culiao del regetón que suena de fondo en TODOS los demás bares del sector… Chela barata, bar piola y rara vez lleno, sonando siempre la Futuro de fondo, y con un Wurlitzer tapado en weás metaleras y rockeras antiguas, ideal para depositar las típicas 2 gambas que siempre quedaban de vuelto, para poner su tema loco de Hendrix, de Deep Purple, o hasta Pantera cuando ya andabamos más “prendíos” jajaja, y sin contar los temas que sonaban solos a cada rato (que eran siempre las mismas weás y ya los sabíamos de memoria jajaja).
Recuerdos sobran… ¡cuantas mañanas pasamos ahí! después de la clase de Audiencias de Alejandrá Labbé, a colgar la tenida formal y a celebrar si nos iba bien o a pasar las penas en caso contrario, o antes de la clase de Historia de Casali o la de Marketing de Renato Sepúlveda… como olvidar cuando entramos curaos a esa clase después del Carmo, tuvimos el descaro de presentar con el Chole y que nos fuera la raja jajajaja. No puedo dejar de mencionar las notables volás rockeras en que nos ibamos con mi compadre Camilo Paul, hablando de bandas del año de la poronga, recomendándonos discos, conciertos y tanta weá junta jajaja, para después pasar a gastar las últimas lucas en algún discazo a Librosura! o la junta con la Tamy y sus amigas antes de la clase de música que nunca fue!! Que manera de dar jugo en ese antro, ya fuera de mañana, de tarde, hubiera clases o no, si faltaba el profe, si iba el profe, daba lo mismo, la weá era tomar, conversar, echar la talla, pasarlo pulento!.
Me queda la duda… ¿Por qué desapareció nuestro querido Antro? quizás el “rara vez lleno” sea la respuesta, no sé y me gustaría averiguarlo, quizás el cambio no sea malo… y quizás el Señor Monkey no se llenará de pelolais, pokemones, taquilleo en extremo y regetón (MENTIRA esa hueá!)… pero Bueh, Carmona nos traicionó, y la que alguna vez fue nuestra guarida, no lo será más, ahora son territorios de un primate con dinero para remodelar un local lleno de mística.
y aunque miremos al firmamento, ya no la veremos más… pues la Carmoseñal no volverá a brillar en el cielo, nunca más.